FOTOS QUE NO SON FOTOS
Hace poco pasé tres alucinantes semanas recorriendo Sudáfrica. Mientras preparaba el viaje, surgió una pregunta: ¿quería realmente llevarme la cámara de fotos? La duda no estaba en si merecía la pena ya que con el móvil me podría apañar... ¿quería desaprovechar el momento enredando con la cámara y buscando el encuadre?
#OLoVivoOHagoLaFoto es una declaración muy personal y nada millennial. Una muestra de un viaje en "modo esponja", haciendo mis propias fotos mentales para no perderme nada. Eso no significa que no quisiera compartirlas con la gente; he intentado plasmar los mejores momentos, las sensaciones y el buen rollo con algo bastante pasado de moda: palabras. Suena un poco pretencioso, pero que conste que lo he hecho solo por diversión.
Además, me apetecía hacer un pequeño (pequeñísimo) experimento social en instagram: ¿qué pasaría si publicara imágenes en blanco? ¿Tendría algún like?
Podéis ver las entradas originales y seguirme si os apetece pinchando en este enlace: https://www.instagram.com/miguelssc/
EL RESULTADO
> En las primeras 24 horas recibí un montón de mensajes por instagram y whatsapp de amigos diciéndome que algo había salido mal, que no veían la foto. ¡Desastre total!
> Con las siguientes entradas la gente empezó a entenderlo. Y creo que les divirtió la forma de criticar "la esclavitud de la imagen" con algo desenfadado.
> Hay quien me dijo que los recuerdos con el tiempo se distorsionan y que las fotografías ayudan a mantenerlos vivos. Creo que tiene parte de razón, pero me ha pasado como en el colegio: al escribirlo teniéndolo tan reciente, el recuerdo se ha agarrado todavía más al cerebro y esto es algo con lo que no contaba. ¡Y tampoco pensaba hacer reflexiones tan profundas de esto!
> Y lo más importante de todo: cuando haces un viaje así de chulo y lo compartes, le das envidia a todo el mundo, les pones los dientes larguísimos, ya sea con una foto o con un relato
¿Y no es eso para lo que están las redes sociales? :DDD

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